La última jornada del “Ecosistema dunar. Dinámicas naturales y turismo en el caso de Maspalomas”, que se ha desarrollado en la XXV Universidad de Verano de Maspalomas, contó con las intervenciones de los expertos José Fernández Pérez, ingeniero, José Antonio Jiménez, profesor de la Universidad de Barcelona, y Paloma Lorente,
Jefa de Área de Proyectos y Obras, en la Dirección General de la
Sostenibilidad de la Costa y el Mar del Ministerio de Agricultura,
Alimentación y Medio Ambiente.
José Fernández Pérez
explicó que los “ecosistemas dunares, junto con los humedales costeros,
son los espacios litorales que más han sufrido el deterioro físico por
la acción humana, durante el último siglo en España”. Fernández señaló
que las playas “siempre forman parte de un sistema dunar, de manera que
sus problemas de funcionamiento no pueden disociarse de la dinámica
global del conjunto del sistema al que pertenecen”. Por ello, el biólogo
destacó que la gestión de las playas, y la importancia que tienen para
la industria turística en España, debe englobar también el ámbito de los
sistemas naturales a los que pertenecen.
El
ponente resaltó que, hasta hace poco tiempo, los sistemas dunares, “no
sólo, no se delimitaban como espacios de dominio público
marítimo-terrestre, sino que tampoco se percibían como formaciones
litorales naturales que incluían a las playas y que funcionan
conjuntamente con ellas”, lo que ha influido en el grave deterioro
sufrido por estos sistemas. “La gestión de cualquier espacio natural
está condicionada por las limitaciones que impone la propiedad de los
mismos, incluso cuando tienen un grado de protección especial. De manera
que, si por sus características naturales deben incluirse entre los
bienes de dominio público estatal, no sólo gozarían del máximo grado de
protección, al estar excluidos del tráfico comercial, sino que podrían
ser objeto de una gestión integral por parte de la Administración
Pública, con muy amplia capacidad de actuación”.
Por su parte, José Antonio Jiménez,
profesor de la Universidad de Barcelona, habló de las dunas de
Maspalomas como recurso turístico y de la gestión de las zonas costeras
con fines creativos, y explicó que “la capacidad de carga recreativa de
una playa se refiere a la cantidad y tipo de usuarios que puede soportar
sin que produzcan un impacto ambiental y social”. Añadió que para
evaluar esta capacidad hay que tener en cuenta dos aspectos
fundamentales: la componente biofísica, que se refiere a la
integridad del recurso-base (en este caso la playa y las dunas), y la
componente asociada a la percepción, que tiene en cuenta el grado de
satisfacción del usuario.
En
zonas costeras sujetas a un uso intensivo, como Playa del Inglés, la
componente biofísica se restringe básicamente a los aspectos físicos, ya
que normalmente los valores ambientales de este tipo de playas son
bajos, con la excepción de aquellos relacionados con el paisaje. “Cuando
el sistema incluye elementos de alto valor natural, como es el caso de
las Dunas de Maspalomas, además de los aspectos físicos hay que
considerar también aquellos relacionados con la conservación de los
valores ambientales”.
Destacó
que los aspectos que afectan a la percepción del usuario se limitan a
la limpieza de las playas, los servicios, los accesos y la superficie de
playa disponible. “Cuando el sistema incluye un elemento singular
característico, como las dunas de Maspalomas, además hay que añadir el
estado del mismo, ya que afecta a la percepción global del usuario y
determina su grado de confortabilidad”.
Para concluir, intervino Paloma Lorente,
Jefa de Área de Proyectos y Obras, en la Dirección General de la
Sostenibilidad de la Costa y el Mar del Ministerio de Agricultura,
Alimentación y Medio Ambiente, sobre “Regeneración de sistemas dunares
para protección de playas”. Lorente explicó que, dentro de las funciones
de la Dirección General está la protección y conservación de los
elementos que integran el dominio público marítimo terrestre, en
particular, la adecuación sostenible de las playas, sistemas dunares y
humedales litorales, así como la redacción, realización, supervisión,
control e inspección de estudios, proyectos y obras de defensa del
sistema.
Lorente
relató los principales problemas que han sufrido y sufren los sistemas
dunares españoles, como la disminución de aporte de sedimento,
extracciones de arena, ocupaciones en zonas dunares o la degradación de
la vegetación y la contaminación, entre otras. En su intervención,
describió algunas de las soluciones para la regeneración y protección
que se realizan por toda la costa española con ejemplos gráficos de
casos positivos de regeneración de dunas, aportaciones de arena,
colocación de captadores de arena, eliminación de vegetación no
autóctona, plantaciones, vallados o carteles, que se han realizado en
ecosistemas dunares de Baleares, Cataluña, Valencia y Galicia.